La cáscara de almendra vuelve a casa por navidad

Desde hace unos años se está tratando de valorizar energéticamente un subproducto que constituye casi las tres cuartas partes del volumen total del material que manipula la industria de la almendra. La cáscara de almendra triturada y cribada tiene unas características similares a las del pellet de madera y un precio más atractivo.


Las fábricas, procesan almendra con destino al mercado alimentario y cosmético pero en los últimos años, son muchas las empresas que han instalado plantas de valorización de la cáscara de almendra.

La cáscara sin cribar, según sale del proceso de separación de la almendra, ha sido tradicionalmente utilizada como combustible en secaderos de granjas y otras industrias demandantes de calor. Para tratar de añadir mayor valor a este subproducto decidieron realizar algunas pruebas de peletizado que permitiera su uso en aparatos domésticos, pero encontraron que los costes energéticos eran demasiado elevados para rentabilizar la operación.

Cáscara para equipos automáticos de combustión

Tras desechar la posibilidad de fabricar pellets, se llegó a la conclusión de que la mejor forma de valorizar la cáscara y colocarla de forma competitiva ante el pellet de madera en el mercado doméstico era triturar, cribar y clasificar, de manera que el producto pudiera circular sin problema por los sistemas de alimentación automáticos de las estufas y calderas de biomasa.

Almendro en flor. Foto de Isaac Sanz

La instalaciones para procesar la cáscara están diseñadas y montadas medianta una línea integrada por una tolva de recepción que se llena con la ayuda de una cargadora compacta, una trituradora con variador de velocidad y el tamiz para separar finos. Con este tipo de instalaciones la producción puede alcanzar los 5000 kg/h de cáscara clasificada y limpia.

El tamaño final se obtiene en función de la dureza de la cáscara –que depende de la variedad de almendra- y de las necesidades del cliente. La época de producción se extiende desde noviembre a marzo, coincidiendo con la cosecha del fruto.

La cáscara cribada se suele envasar en sacos de papel con cosido manual, aunque también se puede servir a granel, tanto en bigbag como en una cuba de pienso con tornillo sinfín. Los finos derivados de la trituración constituyen cerca de un 25% y también se comercializan como combustible para calderas industriales.

¿Cuánto cuesta este combustible?

Según algunos datos, el 90% aún se destina, sin clasificar, a calderas grandes, pero en el sector se pretende derivar cada vez más cáscara pequeña y cribada al mercado doméstico, donde el margen económico es mayor.

Desde el sector de procesado de almendra se asegura que el precio de la cáscara limpia y clasificada puede ser entre 20 y 30 € inferior por tonelada que el del pellet. La cáscara sin tratar tiene un precio aproximado de 70 €/ton en fábrica.

También se señala que distribuir a distancias superiores a 250 km dispara el coste de transporte y el producto pierde competitividad.

Entre los usuarios que prefieren comprar cáscara tratada figuran no solo los particulares para sus equipos domésticos, sino pequeños negocios como casas rurales o industrias que valoran utilizar un biocombustible libre de polvo.

Cáscara de almendra vs pellet de madera

Según los análisis realizados por el programa BIOMASUD para la certificación de biomasas mediterráneas, la cáscara de almendra presenta una buena calidad desde el punto de vista físico, químico y energético.

La cáscara de almendra tiene un PCI similar al del pellet de madera (17,5 MJ/kg del pellet frente a 16,2 MJ/kg), menor peso específico (692 kg/m3 del pellet frente a 379 kg/m3 de la cáscarca) y una humedad al aire del 6 al 9%, por lo que no requiere secado. Presenta un punto de formación inicial de cenizas bajo en comparación con la madera (1300 ºC frente a 850 ºC para la cáscara) y un contenido en ceniza medio observado en las pruebas de BIOMASUD del 1,1%.

Además del precio, una de las ventajas de la cascara de almendra es la menor variabilidad en su composición en diferentes lotes, proveedores o años, lo que redunda en una menor necesidad de regulación de las calderas y estufas.

Fuente: Calidad de biomasas mediterráneas. Nuevo sello de calidad para uso doméstico” BIOMASUD

Imagen principal: Isaac Sanz

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