Mi primer Día Forestal

En un día tan especial para los forestales como hoy, me gustaría hacer una publicación diferente a las anteriores. Hoy quiero compartir con todos los lectores de Forest Monitor en Español mi primer Día Forestal y lo que significó para mí.


Cuando decidí ingresar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid lo hacía sabiendo que quería ligar mi futuro y mi vida a los montes y la naturaleza. Previamente había pasado por otra carrera que no hizo más que acabar de aclararme la que de verdad ra mi vocación.

El primer año de Ingeniero de Montes en Madrid era duro y más cuando no tenías ninguna asignatura relacionada directamente con la carrera. Esto desmotivaba mucho, pero lo que vendría en unos años parecía apasionante.

El curso avanzaba y llegó la primavera. En aquella época raro era el viernes en que no se hacía alguna sangriada en la Escuela, pero había una semana que era diferente y especial. La Semana Forestal era la semana grande de la Escuela y yo lo viviría por primera vez.

El 21 de marzo es el primer día del otoño en el hemisferio sur y el primero de la primavera en el hemisfero norte. De este modo, para marcarle carácter simultáneo en todo el mundo, los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) eligieron en 1971 esta fecha para celebrar el Día Forestal Mundial

La Semana Forestal estaba repleta de actividades que me apasionaban con sólo leerlas. Taller de injertos, concurso de corta de troncos y poda en altura, conferencias sobre el sector… no había forma de aburrirse. Siendo un novel en este mundo, había alguna de las conferencias que eran temas nuevos para mí pero no dejaban de ser interesantes. Cualquier cosa podría ser lo que despuntara entre todo y pudiera ser mi campo de especialización.

Las actividades que más gente aglomeraban eran las más llamativas. Recuerdo la exhibición de extinción de fuegos en el campo de fútbol de tierra multiusos que servía para todo. Una gran hoguera, operarios de lucha contra incendios y un camión-bomba sin escatimar en agua y espuma retardante.

A esta la siguió la corta de troncos. Hachas, motosierras y una gran pila de troncos dispuestos para ser cortandos en una competición de corta de troncos. A esto se unía escultura con motosierra muy creativa. Pero lo más llamativo fue la manera de abrir botellines de cerveza con la motosierra.

También recuerdo una exhibición de rapaces, aunque fuera un poco decepcionante, pues no tajeron ninguna rapaz ibérica con lo bellas y majestuosas que son.

La guinda la puso el último día que ese año precisamente cayo en el 21 de marzo, día forestal internacional, con un reparto de árboles. Había tanta variedad de especies que no quería quedarme sin ningna. Recuerdo volver a casa cargado de plantones y en varias bolsas y en la mochila.

Fue mi primer Día Forestal y mi primer año de carrera que supuso el comienzo de mi inmersión en este gran mundo tan amado por todos nosotros pero a veces tan desconocido por la sociedad en general. Y nos toca a nosotros transmitir nuestra pasión, no con afán de que se unan a nosotros, sino por dar a conocer este mundo forestal que, de forma directa o indirecta, influye en la vida de todos.

Hoy, pasados unos años y con el periodo en la universidad terminado, este día sigue significando mucho porque me recuerda esa ilusión que me atrapó aquel primer día forestal mundial para seguir queriendo llevar a toda la sociedad la importancia de los bosques y de la gestión forestal.

¡FELIZ DÍA FORESTAL MUNDIAL!

 

One thought on “Mi primer Día Forestal

  1. Me encanto y cabe resaltar lo importante que es la naturaleza en un mundo que casa vez se vuelve más industrial.

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